Montpellier: tecnología, arquitectura y vida estudiantil

Montpellier es una de las ciudades de Francia más dinámicas de todo el país, sin duda, el hecho de que sea la sede de un importante desarrollo de industria tecnológica, una vida estudiantil agitada y una hermosura en su modernista arquitectura la hacen una ciudad realmente especial.

Parques, grandes avenidas, la blancura de sus edificios, paseos, fuentes y su vida nocturna con alto contenido cultural también la convierten en un punto de referencia a nivel turístico, no en vano, son muchos los hoteles y alojamientos que podemos encontrar por todo Montpellier.

Montpellier es una de las pocas ciudades de la parte occitana del estado francés que no tiene un origen romano. En la Alta Edad Media la vecina ciudad episcopal de Magalona era la población principal de la zona, pero los ataques de los piratas probablemente favorecieron un asentamiento más hacia el interior. La ciudad se fundó en el siglo VIII, pero no fue hasta el siglo X que adquirió cierta importancia como centro comercial en poder de los condes de Tolosa). Se convirtió en una posesión de los reyes catalanes mediante la boda de Pedro el Católico con María de Montpellier en 1204. En 1349 Jaime III de Mallorca vendió el señorío de Montpellier al rey francés Felipe el Hermoso para recaudar fondos para su lucha con Pedro el Ceremonioso.

Durante la época de la Reforma, muchos de los habitantes de Montpellier hicieron protestantes (o hugonotes, tal como fueron conocidos en Francia) y se convirtió en un feudo de la resistencia protestante a la Corona francesa, con dominio mayoritariamente católico. En 1622, el rey Luis XIII tomó la ciudad tras un asedio de ocho meses. Durante el siglo XIX el desarrollo de la ciudad la convirtió en un centro industrial. En la década de 1960, su población experimentó un fuerte crecimiento debido a la llegada de los antiguos colonos franceses que tuvieron que marcharse de Argelia a raíz de la independencia del país magrebí.

El inicio del turismo en Montpellier es la plaza de la Comédie, situada en la parte antigua de la ciudad, allí podremos observar museos y elegantes mansiones. Destacando el llamado promenade du Peyrou, que data del siglo XVI y es un conjunto fabuloso que lo componen un arco triunfal, una estatua real (la de Luis XIV) y una torre del agua que encabeza un acueducto.

Otro lugar emblemático es la subida a la Facultad de Medicina de la Universidad. Para moverse por Montpellier lo mejor es utilizar la gran red de tranvías, aunque también se dispone de servicio de bicicletas. Sea como fuere, la ciudad es muy silenciosa, y aunque tiene problemas de tráfico como todas las grandes urbes, es cierto que no en la medida que si los tienen otros núcleos urbanos.

Que ver en Montpellier

  • La Torre de la Babot constituye uno de los últimos vestigios de la muralla de la ciudad altura durante la Edad Media (siglo XIV). Sobre la estructura medieval, la Sociedad Real de Ciencias de Montpellier construyó un observatorio astronómico entre 1738 y 1745, el cual se convirtió en un centro astronómico reputado hasta la disolución de la Sociedad Real de Ciencias durante la Revolución francesa. Desde principios de los años 1980, la torre es la sede de la Sociedad Astronómica de Montpellier.
  • La Torre de los Pinos es también, junto a la Torre de la Babot, un vestigio del recinto fortificado en la Edad Media. La base de la torre data del siglo XII, mientras que su corona fue construida en el siglo XIV. También fue utilizada como prisión para mujeres. Tiene 25m de altura y su nombre proviene de dos pinos que crecieron en la cima de la torre.
  • La Puerta de los salineros, a la salida de la calle de la Universidad. Sirvió como puerta a un barrio de numerosas congregaciones religiosas. Asimismo, era el acceso privilegiado para los negociantes de sal, de ahí su nombre.
  • La Universidad de Montpellier es una de las más antiguas del estado francés, ya que fue fundada en 1220 por el cardenal Conrad y confirmada por el papa Nicolás IV en una bula de 1289. Fue suprimida durante la Revolución Francesa pero se restableció en 1896.
  • La Facultad de Medicina de Montpellier, es la más antigua en actividad del mundo (la de Salerno desapareció a principios del siglo XIX). Existe en la práctica desde el siglo XII, aunque su primer marco institucional lo obtuvo en el año 1220. Hoy en día pertenece a la universidad de Montpellier, llamada la Université Montpellier I. En su seno estudiaron personajes ilustres tales como Nostradamus, François Rabelais, Arnau de Vilanova, Ramon Llull, Guy de Chauliac o Guillaume Rondelet entre otros.
  • Cerca de la universidad está la Catedral de San Pedro de Montpellier (siglo XIV), caracterizada sobre todo por su pórtico poco usual, aguantado por dos altas torres que hacen pensar en dos cohetes. Cerca encontramos el arco de triunfo, la Puerta del Peyrou (1691), diseñada en estilo dórico con relieves posteriores que glorifican el rey Luis XIV de Francia.
  • La ciudad tiene un notable jardín botánico, el jardín botánico de Montpellier, el primero de Francia, fundado en 1593.
  • El acueducto de San Clemente (siglo XVII) tiene una longitud de 880m y dos órdenes de arcadas, corre por el barrio de Las Arceaux y se utilizaba para llevar el agua desde la fuente de San Clemente, a 14 km de la ciudad. El acueducto iba a parar a un gran depósito situado cerca del arco triunfal, desde donde el agua era distribuida colina abajo hacia las fuentes y lavaderos públicos.
  • En Montpellier hay varios proyectos arquitectónicos diseñados por el arquitecto catalán Ricardo Bofill, como el llamado Barrio Antígona (Quartier Antigone).
  • El museo de arte más importante de la ciudad es el Museo Fabre.

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