Merv, una ciudad en ruinas en la antigua ruta de la seda

El Karakum es cuarto desierto más grande del mundo, en el actual Turkmenistán, las caravanas de la ruta de la seda la tenían que atravesar pero en media del desierto como una isla las esperaba una ciudad que parecía mágica: Merv.

No era una ciudad cualquiera, sino una metrópoli que en la edad media ya era de las más importantes del islam, la capital de todo un imperio, un bullicioso centro comercial, con centenares de miles de personas viviendo en ella hasta la llamada gran catástrofe.

Hoy en día la antigua Merv es una enorme zona de escombros y ruinas, parece un paisaje lunar. La fuente de vida de la ciudad era el río que atravesaba la ciudad, prominente de las montañas de Afganistán. De él gracias a un intrincado sistema hidráulico, daba agua y tierras fértiles a toda la zona.

En esta ciudad se han encontrado numerosos restos, como el llamado palacio del sultán. Procedían de Mesopotamia, sabían construir conductos hidráulico, de hecho, la presa del sultán era su punto débil, ya que daba toda la riqueza a la ciudad.

Era un punto estratégico en la ruta de la seda, así que se comerciaba de todo: especies, oro, camellos y comida. De hecho, sus melones eran muy famosos, y toda su fruta era de muy alta calidad.

Sus murallas, de 8 km y casi 20 metros de altura, eran simplemente increíbles. El comercio daba mucha prosperidad, y en la ciudad de fueron estableciendo cristianos, judíos, musulmanes. Era una gran ciudad, muy cosmopolita, y con mucha población.

Merv consiguió su máximo apogeo con la conquista musulmana de la ciudad. Aunque es cierto que hay referencias de ella incluso en las conquistas de Alejandro Magno. Las ruinas dan testimonio de muchas construcciones y servicios públicos, como agua, baños y demás.

Lo que queda de la ciudad es muy visitado por peregrinos, ya que hay diferentes tumbas y sitios de peregrinaje. Por ello, el propio gobierno va restaurando en la medida que puede algunas zonas.

El final de esta gran metrópolis, fue la llegada de los mongoles, que quemaron la ciudad entera y mataron a toda su población. Después, es cierto que algunos habitantes intentaron volver a reconstruir la ciudad, pero con el fin de la ruta de la seda tampoco fue posible.

En el 1999, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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