Existen varias formas de explorar París, aparte de la típica que comienza por el Louvre y Notre-Dame. Empezando por la Íle de la Cíte, continuando por la ribera derecha y la Voie Triomphale, la vista más grandiosa de la ciudad. Esta conduce desde el Louvre saliendo hacia el perímetro noroeste, desde allí podemos avanzar hacia el este, hasta Marais y la Bastille. Luego podemos continuar por los distritos interiores de la ribera izquierda, seguidos de los del sur, el próspero Beaux Quartiers al oeste y, más allá, saliendo de la ciudad, el moderno distrito de La Défense, para seguir con Montmartre y los distritos del norte; por último, al este de la ciudad con los pueblos antiguos de Belleville y Ménilmontant, incluido el cementerio dPére-Lachaise.
París es una ciudad extremadamente compacta, cuyo veinte distritos están confinados dentro de los límites del cinturón de circunvalación 78 km., construidos sobre las murallas del siglo XIX. El Sena fluye trazando un arco por el centro de la población hacia el oeste, y formando dos islas: la Íle de la Cité, donde se encuentra Notre-Dame, el núcleo histórico, y la Íle St-Louis. En el centro al norte del río en la ribera derecha se haya el Louvre; el barrio financiero, comercial y de los medios de comunicación dentro de los grandes boulevares; Les Halles, de día un barrio comercial, que a la atardecer se convierte en un punto de encuentro de la vida nocturna, situado alrededor del antiguo mercado principal de la ciudad actualmente el Forum des Halles, y el barrio aristocrático de Marais.
Al sur de las islas está el Barrio Latino que debe su nombre a la lengua que utilizo la universidad fundada allí en el siglo XIII, y St-Germain-des-Prés, un barrio que se desarrolló en torno a la abadía que se erigió en este lugar en el siglo VI para sustituir una iglesia homónima. Al este de St-Gernain se encuentra el distrito siete, con la Torre Eiffel, los Invalides, el parlamento y las embajadas. Al otro lado del río, el distrito ocho abarca los Campos Elíseos, el Arco Triunfo y las tiendas más caras; mientras que al este, Marais limita con el barrio moderno de la Bastille. Los distritos periféricos, que rodean este núcleo en sentido de las agujas del reloj y que tienen su centro en la Ílle de la Cité, fueron incorporados a la ciudad en el siglo XIX. Los del este acogieron a los pobres y a la clase trabajadora, mientras que los del oeste estuvieron y aún están habitados por la aristocracia y los nuevos ricos.
Ílle de la Cité
En la Ílle de la Cité empezó la historia de París. Los primeros asentamientos se fundaron allí, así como el pequeño poblado gaélico de Lutetia, invadido por las tropas de Julio Cesar en el 52 a C. al ser lugar estratégicamente situado, que dominaba la mayor parte de la ruta comercial al este y oeste del río, era el perfecto candidato para gozar de un futuro brillante. Los romanos asentaron aquí sus guarniciones y construyeron unos de sus típicos campamentos militares, que coincidió en parte con la orilla izquierda y, a pesar de que este enclave no alcanzo por aquella época una importancia política destacada, fue dotado con un centro administrativo que en el 508 se convirtió en el palacio de los reyes merovingios y, más tarde en el de los condes de París, que en el 987 fueron coronados reyes de Francia. Actualmente en atractivo de la isla se haya en la Plaza du Vert-Galant y la Catedral de Notre-Dame al otro lado. La zona central quedo un tanto deslucida cuando se demolieron sus edificios en el siglo XIX, desalojando de allí a unas 25.000 personas; en su lugar se erigieron los cuatro enormes edificios para albergar la judicatura esto permitió también abrir un gran espacio ante la Catedral, por lo que hoy en día se contempla una vista frontal completa.