Viena, capital imperial

Si por alguna cosa es conocida Viena hoy en día es por los valses y la música clásica. No en vano, ha sido durante siglos el foco de la música clásica de Europa, donde residían los grandes músicos y compositores auspiciados por la grande afición a la música que tenían los emperadores del Sacro Imperio Romano-Germánico. Si uno habla de Viena hoy en día piensa en los valses y en el concierto de año nuevo.

Breve historia de Viena

Pero esta ciudad a orillas del Danubio, uno de los ríos más importantes de Europa, es una de las capitales más antiguas del continente ya que se encuentra en una posición estratégica dada su posición central en el mapa europeo. Por eso los otomanos la cobijaron durante tantos años aunque no consiguieran establecer una dominación duradera sobre la ciudad. Pero vayamos aun más lejos en el tiempo. Se cuenta que las raíces de la ciudad son celtas. De hecho, su nombre, Viena, proviene de esta lengua cuya raíz significa otero. Después los romanos la llamaron Vindobona y ha llegado a nuestros días con el nombre actual.

Los romanos fueron los que la fundaron como ciudad para convertirla en un punto fuerte frente a los ataques de los bárbaros ya que el asentamiento se encontraba en los límites del imperio romano. Antes de los invasores otomanos del siglo XVI, Viena estuvo en manos de magiares, ávaros, de los carolingios y fue amenazada por el Imperio Mogol proveniente de Asia.

En el siglo XVIII la ciudad se convierte en uno de los centros más importantes del barroco europeo ya que el imperio vive una época de esplendor económica gracias a que la casa real de los Habsburgo la convierte en su capital. Es entonces cuando se embellecce la ciudad y se contruyen palacios a sus alrededores como el de Schonbrün, con unos magníficos jardines para uso y disfrute de la nobleza.

Como no podía haber sido de otra manera, Napoleón Bonaparte fijó sus ojos en la ciudad y la conquistó para ponerla bajo su paraguas imperial aunque su dominio dura pocos años. Después, las fronteras europeas recuperan sus límites y Austria conserva grandes territorios que le permitirán ser el eje de la política europea del siglo XIX. En la segunda mitad de esta siglo, delante del desafío prusiano, Austria se ve obligada a aliarse con Hungría y crea así el Imperio Austro-Húngaro. La economía marcha bien y la ciudad se convierte en centro de cultura auspiciado por el emperador Francisco José I.

Fue a causa de la Primera Guerra Mundial que el imperio se vio desmembrado por completo y la economía no se recuperó totalmente has después de la Segunda Guerra Mundial, donde Austria sufrió muchísimo ya que formaba parte del Tercer Reich. Cayó derrotada por los aliados y corrió peligro de caer en la órbita soviética. Aun con todo, consiguieron mantenerse al margen y llegar a ser la capital que conocemos hoy en día.

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