San Gimignano no sería una villa destacable de entre todas las ciudades de Italia con recinto amurallado medieval si no fuera por su característica principal y conocida alrededor del mundo: Sus torres visibles desde muy lejos. Por eso alguien le puso el apodo de la Nueva York de la Toscana aunque, como es de esperar, sus origenes son mucho más antiguos que la ciudad norte-americana. Su centro histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Vamos a ver que se encuentra en él.
Un poco de historia de San Gimignano
Fue una población fundada por los etruscos aunque no hay demasiadas referencias al respecto. Se sabe que su nombre se debe a un obispo llamado Gimignano, que se convirtió en santo, que la defendió contra los hunos de Atila en el siglo X.
Su importancia viene de que era uno de los enclaves importantes de la vía Francígena, el camino de pelegrinos que llevaba a Roma. Además, sus productos agrícolas eran abundantes y su comercio era una de las fuentes de riqueza de la villa. El siglo XII fue el de máximo esplendor ya que consiguieron independizarse de la familia de los Volterra. La población se embelleció con ejemplos arquitectónicos y artísticos. El siglo XIV, en cambio, fue el inicio de su decadencia ya que fue asolada por la peste y tuvo que rendir pleitesía a Florencia para poder continuar existiendo. No fue ya ahasta el siglo XIX que se convirtió en un enclave turístico para los artistas de la época que llegaban a la población en busca de tranquilidad y, sobre todo, de paisajes para pintar e inspirarse.
Lugares que vistar en San Gimignano
El hecho diferencial del pueblo son sus torres. En un principio había 72 torres de las que se conservan 15. En otras ciudades toscanas también existían estas construcciones pero se perdieron con el tiempo. Aquí se pueden admirar en todo su esplendor. El por qué de estas torres no tiene nada que ver con objetivos defensivos ya que la población ya tenía murallas. Se cree que simplemente se trataba de tener la más grande y esbelta de las torres. Era una especie de competición entre las familias más ricas de la villa. Aunque también se ha dado la explicación que servían de torres de vigía para ver si los cargamentos de los comerciantes estaban llegando a la ciudad o no.
San Gimignano en sí es un lugar que merece ser visitado ya que su núcleo medieval está muy bien conservado y es una muestra de como eran los pueblos en el renacimiento italiano. Sus callejuelas y plazas tienen el sabor antiguo y siempre estan bulliciosas gracias al turismo. Existe un museo de la tortura donde se exhiben herramientas usadas para este fin y se explica su uso.
San Gimignano es un lugar ideal para una visita de medio día o de día entero si se visita Siena o Florencia ya que queda muy cerca y la comunicación es fácil. Es por eso que en los meses de verano la población está abarrotada de numerosos visitantes que pasean y compran en las tiendas de cerámica, producto típico de la zona.