Vuelvo con un tema de geografía. Hoy os hablaré sobre los efectos que tiene en términos ecológicos el crecimiento de las ciudades. Ya hablamos hace tiempo sobre la huella ecológica, y no me quiero extender en ello. También sobre la ciudad industrial, que por cierto me parecen dos entradas de las mejores del blog, pero hoy quiero tratar este tema de forma mucho más directo y concreto.
Sin duda, el crecimiento de los hábitos consumistas en las sociedad desarrolladas, ha llevado a que en una sociedad postindustrial las ciudades cambien en cierta forma sus funciones por otras nuevas. El dejar de ser el centro industrial para convertirse más bien en un núcleo de servicios lleva consigo retos y repercusiones.
La primera de todo la encontramos en el tema de los residuos. Hay que dejar claro que el principal problema de las ciudades es justamente que hacer con todas los residuos que genera, ya que son un número mucho más alto del que podemos procesar habitualmente. Sin duda, este problema genera unas repercusiones considerables en el ámbito ecológico, que pueden incluso lastrar el crecimiento económico.
Además, la sobrecongestión a nivel de contaminación también es un efecto claro en términos medio ambientales. Por ello, debemos empezar a tener claro que son muchos los retos que se nos plantean a la hora de gestionar las ciudades del mundo pero que no por ello debemos dejar de pensar que son un buen lugar donde vivir.
En una etapa histórica donde se ha puesto de moda volver a los campos, puede ser una novedad el empezar a interpretar como una valerosa opción el no desprender por nuestra propia gestión los residuos que hagan insostenible a nuestras principales ciudades ya que podemos crear unas repercusiones difícilmente superables por los que vengan después de nosotros,