Mántua, la ciudad de Virgilio

Mántua, la ciudad de Virgilio

Mántua es una de las grandes ciudades del norte de italia, capital de la província homónima. Como gran parte de las ciudades italianas, su historia es muy larga y enraizada en la antigüedad. Veamos, pues, cuál es el origen de Mántua.

Un poco de historia de Mántua

Como muchos de los asentamientos humanos de esta zona de la península itálica, Mántua tiene origen en una población etrusca, de fundación incierta, que pasó a manos de los romanos aunque antes era dominada por los galos cisalpinos. No se conocen muy bien estas etapas pero sí que se sabe que fue así porque aparece relacionado en documentos de la época. El caso es que en un momento dado, Mántua aparece como aliada de Roma en la Segunda Guerra Púnica cosa que hace pensar que los romanos ya tenían cierto dominio sobre la ciudad.

El hecho de que Mántua fuera sobradamente conocida en el mundo romano se debe a que Virgilio, el escritor de la Eneida, entre otras obras, era hijo de la ciudad. O al menos eso dejó escrito él mismo aunque haya historiadores que digan que no nació aquí sino que lo hizo en una población muy cercana.

Por la zona en la que se encontraba, muchos pueblos bárbaros la cobijaron y conquistaron. Hunos, ostrogodos, visigodos, hérulos, bizantinos regentaron el poder. Fueron los longobardos quienes mantuvieron una cierta estabilidad y crearon un reino en la zona. Hasta que los francos los aniquilaron y crearon el reino de Italia. La ciudad, entonces, fue gobernada por los obispos. Y este es el inicio, como en gran parte de las ciudades del norte de Italia, del período más brillante de la ciudad y, a la vez, el de más inestabilidad política. Muchas familias importantes gobernaron la ciudad y la estructura política cambió diversas veces. De todas las familias, la más conocida sin ninguna duda, fue la de los Gonzaga los miembros de la cual ejercieron de duques, nombre que se daba al máximo dirigente de la ciudad. Con ellos, Mántua se embelleció con numerosos palacios e iglesias y los más prestigiosos arquitectos, pintores y escultores trabajaron para ellos.

Así fue hasta que el Imperio Austríaco los conquistó. Luego,pasaron a manos de los franceses de Napoleón y, ya más tarde, a formar parte del renovado Reino de Italia que desembocaría en el estado que hoy conocemos.

Cosas que visitar en Mántua

Como ya he dicho, el paso de los Gonzaga embelleció la ciudad. Su centro histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Así pues, los lugares para visitar son numerosos.

Hay un par de plazas que conservan los monumentos más interesantes de la ciudad. Una de ellas es la Piaza delle Erbe donde se encuentran el palacio del Podestà, el Palazzo della Ragione, la torre del reloj i la iglesia de la Rotonda di San Lorenzo. No muy lejos se encuentra la piazza Sordello donde está el palacio Ducal de los duques de Gonzaga. Más que palacio, se le debería denominar ciudad-palacio ya que tiene una extensión considerable. Tiene la superficie de techos pintados más larga de Europa después del Vaticano. Delante de este palacio está situado el castillo de San Giorgio, una fortaleza que, en tiempos, era más grnade y que defendía la ciudad de los ataques desde el río Mincio.

No hay que dejar de visitar los bucólicos jardines de Virgilio, celebridad nacida en la ciudad. Numerosas iglesias se encuentran en las calles de Mántua, a cual más bella y pintoresca. Cabe destacara, de entre todas ellas, la catedral de San pedro o Duomo, de estilo románico con añadidos góticos. También la iglesia de San Andrés donde se guarda la auténtica sangre de Cristo traída aquí por el legionario romano Longino, quién le clavó la lanza en el costado a Jesús. La capilla palatina de Santa Bárbara también merece una visita, dentro del recinto del palacio ducal.

Así pues, Mántua atesora grandes obras dignas de ser vistas gracias a su larga e intensa historia.

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