Las 6 maravillas de París

París es una ciudad que además de su encanto aporta una gran riqueza de monumentos, vías y lugares que se hacen imprescindibles para toda persona a la que le guste viajar, y se tiene que resumir en los lugares más tradicionales y populares de esta gran urbe.

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Notre-Dame

La imagen de la catedral de Notre-Dame es tan conocida que incluso aunque el visitante la vea por primera vez no le causa la impresión que debiera. Descrita como una de las obras maestras de la Edad Media, realmente es impresionante: la fachada oeste en forma de H, con sus divisiones verticales, queda compensada por la galería horizontal y el friso, con rosetón en el centro. Visitar la catedral de Notre-Dame es algo tan típico que no es de extrañar encontrarse con grandes colas en la plaza, sus alrededores están llenos de tiendas de recuerdos. Notre-Dame se empezó a construir en 1160 auspiciada por el obispo de Sully y se finalizo aproximadamente en 1345, en el siglo XIX, Viollet-le-Duc realizo en ella una extensa reforma, que incluyo la restauración de casi todas las estatuas, como la del friso de los reyes del Antiguo testamento, dañado durante la Revolución Francesa, al ser confundida con los reyes de Francia, y la adición del campanario y las gárgolas de aspecto siniestro, que se pueden observar de cerca si se sube a las torres. Una vez en su interior, lo primero que sorprende es el fuerte contraste entre la oscuridad de la nave y la luminosidad del coro, lo que revela la naturaleza especial del santuario.

Le Mémorial de la Déportation

En el extremo de la isla se halla el monumento funerario en honor a los 200000 franceses  que murieron en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial, entre ellos muchos miembros de la resistencia, judíos y los condenados a trabajos forzados. El suelo y el techo de color negro, forman un hueco tosco, con una bombilla solitaria colgada en el centro. A cada lado se abre celdas con rejas vacías. A la salida hay un cartel que reza: Perdonar. Pero no olvidar, en contraste, el parque verde que rodea el monumento está lleno de vida, lo que lo convierte en un lugar muy frecuentado cuando hace buen tiempo.

La Voie Triomphale

La Voie Triomphale o “Vía del Triunfo” avanza en línea recta desde el Palacio del Louvre hasta el moderno complejo de La Défense, a nueve Km. pasando por algunos de los puntos de mayor interés turísticos, como los jardines de las Tuilleries, la avenida de los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, cuya construcciones monumentales han sido dirigidas durante siglos por reyes, emperadores, presidentes y empresas para fomentar el poder y en prestigio de Francia. La tradición nunca muere. Otras aportaciones más recientes incluyen el enorme arco de mármol a la entrada de La Defénse y el innovador acceso al Louvre a través de una pirámide de cristal.

El Arco del Triunfo y los Campos Elíseos

La mejor vista de esta geometría a la vez grandiosa y sencilla se obtiene desde la cima del Arco del Triunfo, mandado erigir por Napoleón en honor a las tropas Francesas y así mismo. No obstante, lo que más impresiona al llegar arriba no es la vista panorámica, si no la densidad de tráfico que vera pasar junto a sus pies, en torno a la plaza Charles de Goulle, también conocida como plaza de l’Étoile. Doce avenidas van a parar a la estrella, aunque de ellas, la de los Campos Elíseos es la que registra mayor movimiento. En este lugar donde se encienden las luces navideñas y donde el 31 de diciembre se reúnen los automóviles para recibir en Año Nuevo, ni siquiera el día del nombramiento de un nuevo presidente en la Bastilla o un desfile de las Fuerzas Armadas adquiere tanto esplendor en esta avenida se mezclan concesionarios de automóviles locales de comida rápida y galerías comerciales que se mezclan con el viejo encanto que concede el cabaret Lido, el bar restaurante Fouquet’s, la tienda de perfumes Guerlain y el Hotel Claridges.

Plaza de la Concordia y los Tullerías

Los Campos Elíseos descienden hasta la plaza de la Concorde. Fue aquí donde, entre 1793 y 1795, fueron guillotinadas unas 1300 personas entre ellos Luis XVI, Maria Antonieta, Danton y Robespierre. El monumento más interesante de la plaza es el obelisco procedente del templo de Luxor regalo del virrey de Egipto en 1929, y que sirve para equilibrar la geometría: La alineación formada por el Parlamento Francés y La Asamblea Nacional en un extremo del Sena con la iglesia de la Madeleine al norte. Pero la simetría continua más allá de la Plaza de la Concorde en el esquema que forman los Jardines de las Tullerías aunque en 1991 y 1997 se llevó a cabo un proyecto bastante ambicioso, como parte del programa Grand Louvre que consistió básicamente en replantar y cuidar los árboles, redistribuir algunas estatuas y remodelar el paisaje, se mantuvieron las características del Jardín original de Le Notre. La parte final del proyecto se centra en la reconstrucción del puente peatonal Solfédino, que se extiende desde el Kuai des Tullerias hasta el Musée d’Orsay.

El Louvre

El monumento más impresionante de París es, sin duda alguna, el Louvre durante siglos la sede de la corte y, en la actualidad, una de las mayores galerías de arte del mundo. Felipe Augusto mando erigir aquí en 1200 unas de las primeras construcciones, de echo una fortaleza, para guardar sus manuscritos, joyas y espadas, pero sin abandonar su residencia en la Íle de la Cité. Carlos V fue el primero en evitarla, aunque no fue hasta el reinado de Francisco I, a mediados del siglo XVI, cuando se iniciaron las reformas de palacio y se destruyó la fortaleza. Desde aquel momento casi todos los soberanos que le siguieron aportaron algo: Cataliana de Médicis, la Viuda de Enrique II, amplio el Palacio de las Tubellias, destruido por el fuego durante la Comuna de París en 1871; Delante se abre ahora la Avenue du Gal-Lemonnier.

Distrito de la Opera

En las calles estrellas del distrito uno y dos, entre el Louvre y los boulevards Haussmann, Montmatre, Poissonníre y Bonne-Novelle, se encuentran las enormes instituciones financieras, culturales y políticas rodeadas de comercio. La mole de la Bourse, el Banque de Francia y la Bibliotheque Nacional contrastan con las galerías. Dentro de los numerosos paisajes.

Place Madeleine y Opera-Garnier

Desde la iglesia Madeleine, otra enorme construcción napoleónica inspirada en los templos clásicos, se contemplan hermosas vistas de la Place de la Concorde; en ella se celebran las bodas de la alta sociedad. En el lado este de la iglesia, todos los días exceptuando los domingos, hay mercado de flores. Además junto a la parada del Metro se encuentra un lujoso lavabo estilo Art Nouveau, justo en el cruce de la plaza. Sin embargo, el mayor atractivo de esta zona para los gourmets son sin duda los dos edificios de Fauchon, en el extremo noroeste, donde sirven las mejores especialidades gastronómicas, y un bar de tentempiés para satisfacer los gustos epicúreos. El boulevard de la Madeleine, transformado en el boulevard des Capucines, conduce a otro de los impresionantes edificios de París, la Opera-Garnier, del arquitecto Charles Garnier, quien aparece inmortalizado junto a su obra en una estatua dorada en la rue Auber. En este espacio excesivamente decorado y con menos de 1 Km. de extensión, se puede contemplar, en los momentos previos a la representación, el desfile de los aristócratas, la pompa ceremoniosa y las relaciones sociales de los amantes de la ópera. Además de su esplendoroso interior se pueden apreciar las pinturas del techo pintadas por Chagall.

La Bastilla

La columna coronada con el “Espíritu de la Libertad” que preside la plaza de la Bastilla, no se erigió para conmemorar la toma de 1789 de esta fortaleza convertida en prisión y en símbolo de la arbitrariedad de la monarquía, cuyo único resto visible se halla en la plaza Henri-Galli al final del bulevar Enrique IV, si no para celebrar la Revolución de julio de 1830 que sustituyo al autócrata Carlos X por el “rey ciudadano” Luis Felip. Todo el este de París se llenó de barricadas le añadió una frase nueva. Cuatro meses más tarde los trabajadores volvieron a tomar las calles. Cuando este último huyo durante la Revolución de 1848, el trono fue quemado detrás de la columna y se le añadió una nueva frase. Cuatro meses más tarde, los trabajadores volvieron a tomar las calles. Todo el este de París se llenó de barricadas, y la lucha más fiera se desarrolló en la rue Faubourg-St-Antoine. La rebelión fue sofocada como de costumbre con la matanza y deportación de los indulgentes. El 14 de julio se celebra todos los años el Día de la toma de la Bastilla, 1789, símbolo de la abolición del feudalismo en Europa.

El Barrio Latino

El eje central del Barrio latino, la orilla izquierda del río, es la place St-Michel, donde comienza el boulevard St-Michel rodeado de árboles. En la actualidad, ha perdido su radical elegancia para apuntarse a la corriente comercial imperante. Así pues, sus cafés y tiendas están llenos de turistas. En la rue de la Hucchette, que se convirtió en La Meca de la animación durante los años que siguieron tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, se encuentra el Théatre de la Hucchetteque aun representa, después de más de cincuenta años, la obra de Ionesco La cantante calva; también hay algunos restaurantes griegos corrientes, al igual que su vecina la rue Xavier-Privas, donde abunda el cuscús. La calle más estrecha de la ciudad, la Chat-qui-Peche, que comunica la ribera recuerda el París de su peor época medieval.

La Torre Eiffel

Cuando se acabó de construir en 1889, la Torre Eiffel se convirtió en la edificación más alta del mundo, con 300 metros de altura sus siete mil toneladas de acero aún se asientan en el suelo tan ligeras como un niño en una silla, pero esto no evito que recibiera muchas críticas. Los críticos ofendidos protestaron <<el nombre de los amenazados arte e historia franceses>> contra esa << inútil y monstruosa>> torre. Se preguntaron si París la asociaría a partir de entonces con la grotesca y mercantil imagen de un constructor de máquinas. No obstante, estos no pudieron evitar que durante la exposición de 1889, para la que fue construida, se convirtiera en la máxima atracción. En los años 80, se instaló en el interior de su estructura un nuevo sistema de iluminación que permitió llenarla de magia por la noche. Se puede subir al último piso en ascensor los dos primeros niveles por escalera, es de unas vistas maravillosas de toda la ciudad siempre que no nos encontremos con un día nublado.

 

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