L’Aquila, ciudad superviviente

Nos desplazaremos a la zona de los Abruzos, una región de ciudades del centro de Italia y también una sierra importante de la cordillera de los Apeninos. Allí encontraremos la ciuda de L’Aquila, capital de la región y la ciudad con más habitantes situada a más de 500 metros de altura de todo el país transalpino.

¿Por qué digo que es una ciudad superviviente? Pues porque en abril del 2009 L’Aquila sufrió un terremoto devastador en el que murieron más de 200 personas y que destruyó parte de la ciudad y sus edificios históricos. Aun así, la ciudad todavía sigue luchando para recuperarse del desastre aunque no todas las ayudas prometidas han llegado a sus ciudadanos.

Un poco de historia de l’Aquila

La historia de la ciudad es bien curiosa ya que no tiene unas raíces ancestrales como las de gran parte de Italia. Sabemos exactamente el año y quién la fundó. Fue en 1230 y fue fundada por Federico II del Sacro Imperio Románico-Germánico. La intención era crear una ciudad ideal que fuese la nueva Jerusalén. Además, se cree que los edificios importantes se construyeron en sus sitios siguiendo las estrellas de la constelación del Águila. Se cuenta, también, que la ciudad nació de la unión de 99 villas que se unieron pasando a depender de la villa nodriza. Además, el águila era el emblema de la casa Hohenstaufen que regía el Imperio.

Este es el origen de la ciudad pero en el territorio ya existía población desde bien antiguo. Cerca de L’Aquila se encuentra una ciudad que alcanzó bastante importacia en época romana. Era la ciudad de Amiternum de la que hoy se pueden observar sus restos como el teatro o el amfiteatro.

La zona es de alto peligro seísmico y por eso la ciudad ha sido destruída y reconstruída diversas veces a lo largo de los siglos. No ha sido obstaculo para que se convierta en una muestra ejemplar de arquitectura medieval. Hay que añadir que su construcción, al ser estudiada y planificada, es un ejemplo único en Europa en el urbanismo de la época.

Lugares que visitar en l’Aquila

Como en cualquier lugar de Italia los edificios que primero se visitan, ya que son remarcables, son los religiosos. En este caso cabe destacar la Basílica de San Bernardino, construída para albergar los restos del santo. El interior fue reconstruído barroco a causa de uno de los terremotos que sufrió la población y destacan los mausoleos de los Camponeschi y de San Bernardino.

Si hay un edificio románico que destaque en toda la pobalción esta es la basílica de Santa Maria Collemaggio. En los años setenta del siglo pasado se eliminaron de este edificio los añadidos barrocos y se recuperó su forma románica original. La sorpresa fue su belleza y el descubrimiento de una de las primeras puertas santas de cristianismo jamás construídas.

Entre la arquitectura civil destaca el Emiciclo, un edificio porticado levantado en el solar de un convento, de estilo ochocentesco que ha acogido las expresiones culturales de la ciudad antes de convertirse en una sede institucional de la región.

Otro elemento curioso es la fuente de los 99 caños tantos como villas que se unieron para crear la ciudad, tal y como cuenta la tradición. Además, la campana de la Torre Civica toca 99 veces para commemorar la fundación de la urbe.

De nuevo, una ciudad de Italia de esas en las que hay que fijarse mucho antes de ir porque no aparece en las guías internacionales y que vale muchísimo la pena visitar para descubrir la Italia real, apartada del bullicio del turismo de masas.

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