Innsbruck, la capital del Tirol

La urbe de Innsbruck, en medio de los alpes autriacos, es un destino de primera categoria dada su situación y el nivel de los turistas que la visitan. Está situada al oeste de Austria, en el valle del río Inn. Su nombre quiere decir puente sobre el río Inn. Está rodeada de altos picos aunque su altura sobre el nivel del mar no llega a los 600 metros. Es la quinta ciudad má poblada de Austria.

Un poco de historia de Innsbruck

El origen de la ciudad está en el castrum romano de Veldidena. Se mantuvo como tierra de frontera durante todo el Imperio Romano. La denominación como ciudad le llego muy tarde, en el 1232 y pasó a formar parte del condado del Tirol aunque más tarde fue cedida a la casa Habsburgo. El emperador Maximiliano I fijó aquí su residencia en el siglo XV y la ciudad, mientras mantuvo su condición de capital, experimentó una gran prosperidad. En el siglo XIX pasó a manos de Baviera aunque más tarde, con el Concilio de Viena, volvió a manos austriacas.

Lugares que visitar en el Tirol

El lugar más céntrico de la ciudad es la plaza del ayuntamiento donde se encuentra el Tejadillo de Oro, un saliente del edificio del palacio real cubierto con un tejado de color dorado. La fachada está llena de pinturas alegóricas a la gloria del imperio y otra representaciones florales. Desde esta ventana y desde la plaza mismo, se puede ver toda la calle Maria-Theresien, la calle más importante y comercial, llena de cables de tranvía. En un punto, hay una columna coronada por la soberana Maria Teresa. Los edificios tienen mucho colorido y caminar por esta calle se convierte en un paseo muy agradable.

Muy cerca del Tejadillo de Oro se encuentra el recinto del palacio imperial con la catedral y los jardines. Actualmente, estos dos últimos elementos están abiertos al público de manera gratuita y la entrada al palacio es de pagamiento.

El puente sobre el río Inn, aunque muy modificado, es una de las estampas más bellas de la ciudad. Hay que recordar que existe un puente en este lugar desde hace más de un milenio.

Todo el centro histórico está empapado del carácter ustríaco con sus edificios y carteles de las tiendas. Vale mucho la pena perderse por sus callejuelas. La ventaja es que no es muy grande y siempre se puede volver rápidamente al lugar de inicio del recorrido.

Hay una gran mole que domina sobre la ciudad. Es uno de los cuatro trampolines más importantes de la copa del mundo de saltos de esquí. En año nuevo se inicia esta competición que acaba pasando por estas impresionantes instalaciones.

Si váis en verano, no olvidéis llevar ropa de abrigo. El clima suele ser muy cambiante. Lo que un día es sol y altras temperaturas, al día siguiente se convierte en frío y llúvia. En invierno, ya se sabe, en localidades de montaña hace falta ir muy abrigado.

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