El período helenístico (325 a. C. – 90 d.C. )

Las características principales del arte helenístico residen en la situación, completamente nueva, que se ha creado en el arte griego. Por primera vez después de siglos, el arte se puso al servicio de la suntuosidad privada. La obra de arte adquirió de este modo un carácter mundano, de elegancia y refinamiento, cuya finalidad era halagar los sentidos. Este camino llevó al gusto por las escenas de género de carácter idílico, a la interpretación de la mitología menor y a las escenas de costumbres.

Paulatinamente se llegó a una producción artesanal de enorme envergadura y a la anulación de la diferencia entre artesanía y obra del gran artista. Si bien es refinadísimo, el arte helenístico no creó nada nuevo, limitándose a elaborar los modelos clásicos quitándoles la mesura, el equilibro y la proporción que de ellos constituían la linfa vital. De todos los reinos helenísticos, Pérgamo fue el que logró desarrollar un arte plástico de gran efecto y fuerza, de intenso poder creativo y notable habilidad técnica. Un rasgo típico del arte helenístico es la abundante producción de retratos: realizados con notable calidad, muestran especial habilidad tanto en reproducir los detalles fisionómicos como en captar la psicología del retratado.

Share

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.