El Estrecho de Bering

El estrecho de Bering es uno de los pasos con más literatura del mundo. Descubierto en 1648 por el ruso Seimón Dezhniov, el descubrimiento pasó sin pena ni gloria sus primeros años, y de hech0, no se le dio demasiado protagonismo al hecho. No fue hasta el 1728 que un navegante danés de Jutlandia llamado Vitus Bering (no os perdáis su cara), exploró a fondo el estrecho en una expedición pagada por los rusos, y por ello, el estrecho de Bering lleva su nombre. No fue el único explorador, también el gran Jame Cook (explorador inglés del océano pacífico) y el dibujante y marino (también inglés) Frederick William Beechey.

El estrecho de Bering fue el pasó de los indios americanos al continente

Curiosamente, el estrecho de Bering es justamente el paso por donde los principales grupos humanos que luego poblaron todo el continente norteaméricano, pasaron, así, los orígenes asiáticos de los indios americanos quedan explicados por este paso. El nombre de “Alaska” proviene de la palabra aleutiana alaxsxaq, que significa literalmente “el objeto contra el que la acción del mar es dirigida”. Por tanto, aunque no no tuvieran conciencia de ello, el estrecho de Bering tiene una importancia histórica y humana en términos demográficos muy notable.

La exploración del estrecho de Bering

Así, el estrecho de Bering se convirtió en un paso bastante concurrido, ya que conectaba la Rusia continental con Alaska, una zona de colonización rusa. De hecho, la zona fue colonizada por los rusos, que comerciaban principalmente con nutrias. La zona, incluido el estrecho de Bering, tenía más una importancia simbólica y estratégica que no económica, ya que el alto coste de enviar expediciones condicionó el poco poblamiento de la zona. Además, las duras condiciones climáticas tampoco ayudaron en nada.

Alaska fue una zona bastante codiciada, aunque no se conseguía un rédito económico, las principales potencias coloniales consideraban la zona como estratégica, además de que siempre se pensó que podrían haber metales preciosos en la zona, por tanto, el hecho de que el estrecho de Bering fuera explorado tanto por ingleses como rusos, demuestra el interés palpable por la zona. Los ingleses intentaron también la colonización, pero se encontraron con algunos problemas, así, incluso los españoles también realizaron algunas expediciones, de las que han quedado como recuerdo algunos nombres de bahías y ciudades, pero nada destacable.

La venta de Alaska

Sobre la venta de Alaska a los Estados Unidos se podrían escribir muchas páginas, pero en líneas generales, la colonización de la zona era demasiado costosa para los rusos, y a la vez, se produjo en un momento histórico en que el Imperio Ruso tenía graves problemas de liquidez, así, la venta de Alaska supuso una entrada de dinero muy importante a las arcas rusas, a la vez que garantizó que los británicos no se hicieran con el control de la zona. En Estados Unidos no se entendió la compra, ya que no se esperaba una gran abundancia de negocios en la zona, pero el descubrimiento de oro en la zona pronto dio un rendimiento esperado.

El estrecho en la actualidad: puentes y espías.puente sobre el estrecho de bering

El hecho de convertirse en la frontera natural entre las dos mega potencias de la guerra fría hizo que fuera un lugar perfecto para todos los tipos de juegos de espías posibles. Así, por el estrecho de Bering se colaban espías de uno y otro bando, y favoreció todo tipo de leyendas y accidentes.

Pero la guerra fría acabó, y con ella los juegos de espías, en la actualidad, el estrecho de Bering continua siendo un punto clave en las comunicaciones tanto de Alaska como del este de Rusia, por ello, se está proyectando un mega puente que pueda conectar a los dos países. El proyecto no es el primero, de hecho, han sido muchos los proyectos que se han querido construir en el estrecho, por ejemplo, se intentó conectar a Europa por el estrecho de Bering las conexiones telegráficas, se llegó a intentar construir la linea, pero no llegó a buen puerto.

El nuevo puente del estrecho de Bering, sin duda una obra de ingeniera extrema, no tiene nada que ver con el denominado Puente de Beringia, que es un puente natural de tierra formado a través de millones de años que conecta Alaska con Rusia, pero que evidentemente no es observable a los ojos humanos, ya que depende de la altitud del nivel del mar, que ha ido variando a lo largo de los milenios varias veces. Con todo, no queda duda que el estrecho de Bering es una de esas zonas caliente del planeta, donde todo es posible.

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