El efecto de las universidades en las ciudades

Las universidades tal y como las entendemos empezaron a nacer en la edad media en la Europa que ya salía de la edad feudal más profunda. Es evidente que aquellas universidades no tienen nada que ver con la función más técnica, si se me permite, que hoy ejercen los centros educativos, pero lejos de estos elementos más académicos o pedagógicos de las universidades, lo cierto es que su existencia ha marcado de forma muy peculiar la evolución de las ciudades que les dan soporte, llevando a muchas de ellas a evolucionar a partir muchas veces de la suerte y gracia de esas universidades.

Algunos países han optado por situar las universidades dentro de los centros urbanos, más concretamente en las principales ciudades de los países, y estas por tanto, se integran como un elemento más dentro del tejido urbano constante, otros modelos han sido diferentes, como por ejemplo situar las universidades en ciudades medias, alejadas del bullicio de las principales urbes, para que de esa forma las ideas pudieran vivir más tranquilas, y de paso, favorecer la riqueza y la importancia de las ciudades medias y pequeñas de los países. Por último, también tenemos un modelo diferente, que se basa en el aislamiento de las universidades, más concretamente en la construcción de campus que de hecho se convierten también en pequeñas ciudades, con sus formas de hacer y estructuras propias.

Todos estos modelos tienen sus virtudes y sus contradicciones, por eso no hay ninguno que sea mejor que el otro, pero si que lo cierto es que todos ellos generan unos beneficios muy cuantiosos a las ciudades que las albergan, ya que una universidad media, puede llegar a los 30 0 40 mil habitantes, lo que quiere decir que es la población superior a muchas de las ciudades medias y pequeñas que por ejemplo nos podemos encontrar en Europa.

En conclusión, las universidades generan diferentes estructuras económicas, urbanísticas y sociales en sus alrededores, que bien pueden acabar definiendo la evolución de las ciudades que les acogen, los diferentes modelos de construcción, o más bien de ubicación, de estos centros educativos, ejercen una presión positiva, en diferentes ámbitos, en esas ciudades, no solo en términos de prestigio y turismo, también en rejuvenecer su población, generar servicios económicos acorde a esas necesidades y también en cierta forma conseguir cierto polo de atracción en su alrededor, por no hablar de redistribuir riqueza, población y oportunidades en todo el territorio interior de los estados.

Podríamos decir aquello de: las universidades, ¡que gran invento!

Más información en: http://www.lasmejoresuniversidadesdelmundo.com/

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