Arte Neoàtico (80-30)

La última fase del período helenístico tuvo como centro Atenas. Con la mirada nostálgicamente puesta en el arte clásico, se renegaba de todos los principios que habían inspirado el helenismo y, en especial, de los que habían conferido su originalidad a las escuelas de Pérgamo, Alejandría y Rodas. El lenguaje neoático se convirtió en una árida y ecléctica búsqueda de modelos que imitar, tomados especialmente del arte del siglo V. Este lenguaje cristalizó sobre todo en obras destinadas a los coleccionistas o a la decoración de mansiones privadas, más que nada por encargo de los romanos que, cuando no podían obtener los originales, mandaban hacer copias o compraban objetos que de algún modo se parecieran a esos originales. De esta producción de réplicas nació la cultura romana la cual, partiendo de premisas helenísticas, cobró posteriormente una dimensión propia.

Durante el siglo IX a.C. se desarrolla la producción de cerámica llamada “geométrica”, a través de la cual madura la coherencia de las formas, expresada en el estudio de la estructura del recipiente tanto como en la disposición de los elementos decorativos siguiendo una rigurosa sintaxis. Hasta finales del siglo IX la decoración es abstracta: emplea solamente motivos geométricos y rechaza todo elemento inspirado en la naturaleza; a comienzos del siglo VIII, en Atenas, aparecen representaciones de la figura humana.

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